quiere algo sostenible

Los amores de Alicia. Cap 12.

Eduardo

Le escribo a él para contarle que escribo sobre él

-Alicia

Publicado: 2016-12-26

Siempre estoy descalza cuando escribo, tengo una copa de vino al lado en el intento de sentirme cómoda con el espacio, pero con Eduardo no podía darme ese lujo, nunca nada era cómodo a menos que estuviéramos desnudos. Por eso esta noche escribiré con las medias puestas…

Eduardo es el chico bueno que quieres como novio, que no te gusta al instante, te tomas tu tiempo, tiempo para prestarle atención y observarlo, verlo caminar, comer, acomodarse el cabello, cogerse la barba cuando tiene alguna duda, el movimiento de sus dedos al teclear, sus labios y ese ligero gesto al sonreír.

Era la primera salida en grupo, fuimos a un bar y pedimos unas cervezas, mientras más tarde se hacía, nuestros amigos iban dejando el lugar hasta que solo quedamos nosotros, dije que iría caminando a casa y él se ofreció a acompañarme, al llegar dijo:

- ¡Hey! ¿Puedo subir a cargar mi celular un rato para poder pedir mi taxi?

Lo hice esperar en la sala mientras yo entraba a mi cuarto y luego escuché:

- ¡Hey! Creo que mi cargador se cayó de camino aquí, no lo encuentro. Préstame tu baño un segundo.

Al salir lo vi muy guapo y se me pegó un poco para despedirse - yo estaba nerviosa - él hablaba de más, se inclinó hacía mí para amarrase sus zapatillas y al levantarse me besó sin pensarlo. Ufff, me quitó la casaca, bajó mi blusa, me quitó el sostén y besó mis tetas, las mordió, las tocó y se perdió en ellas mientras yo toqueteaba dentro de su pantalón y podía sentirlo, no estaba preparada para él.

Le dije que parara, mis roomies aún estaban en casa así que lo llevé hasta mi cuarto, seguimos besándonos hasta que pude quitar su correa y desabotonar su pantalón, me arrodillé y mordí un poco por encima de la ropa interior solo para poder desearlo más, esta vez yo me tocaba los senos. Él cogía mi cabeza, le bajé bóxer con mi boca y apenas pude ver su pene me lo puso en la boca y no paró de empujarme hacia a él con desesperación hasta que bebiera de él.

Me llevó violentamente hacia la cama, me levantó el culo y me comió, era lo mejor que sabía hacer, su lengua sabía el camino, me daba nalgadas cuando paraba, logré venirme así pero quería más… Esa noche no lo logramos, no teníamos condones.

Recuerdo haberme tocado unas 4 veces más con solo ese recuerdo.

Nos mandábamos fotos, nos decíamos lo calientes que estábamos y coordinábamos nuestros encuentros para poder hacerlo en el baño de la cochera. 

En algún punto me alejé, cuando se trata de relaciones libres siempre intento cuidar mi corazón.

Apenas regresé a nuestra ventana de chat habitual, me volvió a poner en cuatro sobre el mueble, me volvió a comer y la volvió a meter mientras me ahorcaba y acercaba su cabeza a mi oído para susurrarme:

- ¡Qué rica estás conchasumadre!

Eduardo me dio orgasmos en muchos lugares porque pasábamos varios días juntos pero cuando lo veía vestido sabía que era lunes.

Él es una hecatombe de emociones, a veces lo extraño, otras solo quiero tener su pene en mi boca. De alguna forma seguimos conectados, no sé cuándo volveré a sentirlo, pero mientras escribo este capítulo le escribo a él para contarle que escribo sobre él.


*Nombre cambiado para proteger al verdadero inocente.


Escrito por

AliciaDulceAlicia

Hola, me llamo Alicia; sí, como la del cuento.


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