desde este momento, no más hermanitos

Los amores de Alicia. Cap 1.

Jonas

¿Quieres ser mi novia?

-Alicia

Publicado: 2015-06-10


Eran épocas de colegio, yo tenía 15 años y no era ni tan inocente, ni tan joven, ni tan cándida, ni tan dulce, pero era virgen, total y completamente virgen (sí, ni el dedo me había metido). Él con 19 años, guapo y popular.

Cuando lo conocí pensé que era inalcanzable, puesto que coqueteaba con todas, y yo no me sentía la más bonita del cuento. Inexplicablemente, fue amor a primera vista, aunque yo solo seguía viendo a un chico guapo que, sentado en su moto con aquella casaca de cuero, se veía espectacularmente sexy.

Después de varias charlas, helados, cafés y caminatas largas, me dijo:

- ¿Quieres ser mi novia?

Petrificada, no respondí.

Luego de una semana, acepté.

Los días con él pasaron lindos. Cada vez que estábamos juntos a solas besándonos, sentía un cosquilleo ahí abajo, una especie de calor que subía y terminaba por mojar mi ropa interior. Había pasión. Pasaron un par de semanas y cumplí 16 años. Me sentía dueña de mis actos. Decidí que era hora de entregarme al deseo que había estado torturándome por semanas. Me bañé, perfumé, me puse ropa interior bonita y salí de casa diciendo que pasaría a ver a una amiga. Horas antes estaba luchando conmigo misma, no me preocupaba un embarazo ni mucho menos que él se alejara. Tenía pánico, terror de no ser yo misma luego de eso. Él me recogió, nos miramos, me dió un beso y salimos juntos a caminar, hasta que le susurre al oído:

- Quiero estar en tu cuarto y besarte mucho.

Todo eso mientras pasaba mi mano por sus pantalones.

No estaba segura de cómo, pero deseaba hacerlo. Entramos a su cuarto, todo estaba ordenado y limpio, como si esperara que aquel día pasase algo. Se sentó en la cama mirándome a los ojos, me quito los jeans, el polo y el sostén. Yo me mordía los labios, sabía que pronto tendría que probar algo de él.

Nos besamos, tenía los ojos cerrados, él me apretaba con fuerza los pechos, nuestros cuerpos estaban muy pegados, todo se me hacía tan excitante. Su miembro se volvió duro y grande, paso sus manos por mi sexo e introdujo algunos dedos, me puse loca de placer. Me volteó y, con mucha delicadeza, sin que se lo pidiera, dirigió su larga asta hacia mi interior, tan poco abierto y tan poco húmedo. Susurro:

- ¿Te duele mi amor?

Ni siquiera pude responder. El dolor y placer eran tan grandes que solo gemía con delicadeza, apretaba mis nalgas contra él en símbolo de aprobación. La vergüenza había desaparecido. En su lugar, solo quedaba el deseo de hacerlo mío. No tuve un orgasmo, no sabía que era en ese entonces pero recuerdo no haberlo sentido. Para cuando terminamos, estábamos agotados. Él insistía en abrazarme pero yo me alejaba. Era extraño. De hecho lo quería, pero el sexo me pareció tan rico y estremecedor que no quería que nada tocase mi cuerpo por unas horas.

Los días siguientes fueron solo un fantasma de esa noche. Lo quería dentro mío, lo llamaba, lo esperaba, lo acosaba; y no era por él, si no por lo que él me daba, por lo que me hacia sentir, por lo que hacia en mi interior y que, después de esa noche, no volvió.

"Alguien me dijo una vez que en el momento en el que te paras a pensar si quieres a una persona, ya has dejado de quererla para siempre."

Recuerdo la noche que terminamos, lo quería pero ya no había nada en su cuerpo para mi.


*Nombre cambiado para proteger al verdadero inocente.


Escrito por

AliciaDulceAlicia

Hola, me llamo Alicia; sí, como la del cuento.


Publicado en